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Una fuga de cerebros convierte España en una nación de emigrantes

Desempleo en España

España ha sido durante años un imán de inmigrantes, pero la crisis económica -y en especial el desempleo que alcanza los cinco millones de personas- está causando también que el país europeo se convierta en una nación de emigrantes.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2012 abandonarán el país 580.850 personas y entrarán 450.000 inmigrantes.

Una de las tantas españolas que decidió buscar fortuna lejos de su país es Clara Morales, de 29 años, que acumula once páginas de currículum.

Es médico especialista en anestesiología y reanimación con calificación de excelente. Tiene numerosas publicaciones, trabajos de investigación, tesis, experiencia y, sin embargo, no encontró trabajo en España.

Se casó hace tres meses con el ingeniero José Luis Delgado y con el dinero que recaudaron de la boda no se fueron de viaje de novios, sino que lo invirtieron en buscarse un empleo en Londres.

“La razón principal por la que nos fuimos es la mala expectativa de trabajo que hay en nuestro país. En mi caso había algo, pero con muy malas condiciones, muchas guardias y muy mal pagado”, dice Clara.

Su caso no es único y de los cinco millones de desempleados que registra el país, la tasa de desempleo juvenil alcanza el 45%.

Clara y José Luis dan rostro al goteo de miles de jóvenes que están abandonando España en busca de un futuro en el extranjero.

Perfil del emigrante

El joven calificado es el prototipo actual del emigrante español. Pero también se van miles de personas que creyeron encontrar en España un futuro mejor.

Como ejemplo, hace unos meses la policía española detuvo a un hombre africano que intentaba saltar la valla que separa España de Marruecos. Pero no era para entrar en España, era para huir del país, un hecho insólito.

En el estudio Extranjeros residentes en España: principales resultados, de la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, que estudia a los extranjeros inscritos en régimen general, se ve reflejado cómo salieron del país en el primer trimestre de este año 3.234 ecuatorianos, 1.751 colombianos y 1.511 peruanos.

El arquitecto peruano Mario Falero tiene la doble nacionalidad y, tras 30 años viviendo en Sevilla, decidió montar en Perú una sociedad con empresas españolas.

“Ahora vivo entre los dos países”, comenta. “Decidí ir a Perú porque el sector de la construcción estaba totalmente parado con la crisis española y para Latinoamérica, la empresa española es garantía de profesionalidad y seriedad”, aclara.

“Actualmente, el perfil de los emigrantes españoles no es el mismo que el de los anteriores emigrantes españoles. La ventaja es que ahora están muy bien preparados, y eso le da facilidades para emigrar”, reflexiona Falero.

Por su parte, Alban D’Entremont, profesor de Geografía Humana en la Universidad de Navarra, le explicó a BBC Mundo que se trata de “personas de ambos sexos con un alto nivel de preparación, que buscan oportunidades que no se les brindan en España, y a corto plazo no va a cambiar”.

D’Entremont, que escribió el artículo España, país de emigrantes (otra vez), hace énfasis en que España ya tuvo una fuerte ola de emigración, en el siglo XX.

“En ese momento, los emigrantes españoles no estaban preparados para integrarse en otra sociedad, se colocaban en trabajos escasamente calificados, con la finalidad de acumular capital y la idea de retornar al país de origen”, resalta.

Buenos profesionales en trabajos menos calificados

Para la Unión Europea, los españoles son los europeos que asumen los peores empleos en relación con la formación que han recibido.

Según un estudio de Eurostat, la proporción de los nacidos en España con sobrecalificación es del 31%, casi el doble de la media europea, con un 19%.

Amparo Sarmiento, de 28 años, es una de las sobrecalificadas. Diplomada en Turismo, hizo también un curso de secretaría, tiene experiencia en el extranjero, dominio del inglés y estudió italiano y japonés. Trabaja de teleoperadora en España.

“Si volviera a nacer, no estudiaría una carrera”, declara.

“Los trabajos de turismo están muy mal pagados, peor que el que tengo ahora mismo. Muchos de mis compañeros de trabajo no tienen estudios universitarios y cobramos todos igual. Pero no me siento mal por trabajar en un empleo no calificado, porque sé que estaría peor si trabajara en algo relacionado con mi ámbito de estudio”.

También ocupan puestos de más baja calificación los mayores de 40 años que han sido despedidos de su trabajo.

“Son perfiles de personas que tienen formación en un ámbito determinado y han desarrollado ese empleo durante mucho tiempo. No tienen tantas opciones y están dispuestos a aceptar puestos de trabajo de peor categoría y más baja remuneración”, comenta D’Entremont.

Sarmiento considera una lotería trabajar en lo que se ha formado. “En realidad hemos asumido que tenemos que estudiar una carrera, porque es lo que hay que hacer, pero no esperas trabajar en eso”.

Ahora se plantea presentarse por segunda vez a unos exámenes para conseguir un trabajo público. “Evitaría la inestabilidad, estaría bien pagado, y las condiciones son mejores que en las empresas privadas, aunque es muy difícil conseguirlo”.

Fuente: Ángeles Lucas en BBC Mundo